Otras veces mis manos moldeaban arcilla, quizás buscando nuevamente el afán de las bellas artes, no estaban mal aquellos conatos de jarroncitos, aquellas replicas de platos como los que mi abuela mantenía sobre la chimenea.
Me llenaba los dedos de anillos y tumbada en la arena de la playa elevaba las manos haciéndome de persiana biológica a mis ojos, Miraba los dedos, miraba las uñas, esos bultitos que sobresalían en las falanges, por dios, cuantos anillos me había puesto, se me quedarían las marcas y los dedos parecerían pasos de cebra de circulación.
Alguna que otra vez pagué por que me retocaran mis cutículas y mis uñas, mas que nada por el mero placer del toqueteo que te ofrece la agradable esteticien. Al finalizar, OH Dios! ese maravilloso masaje con crema hidratante que te hace cerrar los ojos y desear más y más y que esa sensación placentera ascienda por todo el brazo.
Todo era inútil, sabía que mis manos habían sido creadas para otro fin.
Mis manos adoptaban posturas, formas, aperturas… mis dedos se abrían como el varillaje de un abanico. Mis dedos se estremecían y cruzaban. A veces los dirigía a mi boca y mordisqueaba algún lateral de una uña, a veces los chascabas acompañando una irreal tonadilla en mi cerebro. Siempre las tenía pulcras y bien cuidadas, las manos son importantes, las manos son necesarias, las manos son compañeras.
Que risas me dio aquella primera vez que vi mis uñas pintadas, mis dedos pequeños y redonditos, con aquel extremo distal pintado de rosa chicle. Pero me sentí mayor, me sentí mujer con aquello en mis uñas.
También recuerdo mis manos desenredando mi pelo de niña, y aprendiendo ellas solitas a hacerme las trenzas, por cierto, siempre una quedaba mejor que la otra, siempre.
Tocar la masa de un bizcocho con mis manos fue también un mágico descubriendo, esa sensación blanda y pegajosa mezclando y removiendo, diríamos que es un compendio del manoseo del barro de mi precaria arcilla y el masaje desestresante de la agradable esteticien.
Y que decir de esos innumerables intentos de atrapar en las cuencas de tus manos todo el mar del mundo? Abres ambas palmas, las juntas y las pones en forma de tazón primario, llenas el recipiente de agua y se va, se va, se va entre las uniones de ambas palmas y entre los dedos prietos y abrazadores del contenido que portan las manos. Entonces comprendes que jamás retendras el mundo en tus manos, ni en tu mente, ni tan siquiera en tu corazón, igual te sucederá con los pensamientos, las ideas, las emociones. Apretaras y siempre encontraran la vía natural de escape.
Así fue como dejé abiertas mis manos y entonces el espectáculo fue aun superior al contemplar que la poceta de agua se expandía y surcaba cada línea de mi mano hasta caer en bellas cascadas entre mis dedos abierto.
Decidí entonces que todo en mi vida sería así, manso, abierto, claro, como el agua al tomar su cauce natural y caer en hilos transparentes entre mis dedos.
Por eso digo que mis manos fueron creadas para otra cosa, después de mucho probar, buscar, experimentar, descubrí que mis manos habían sido creadas para tocarte, para rozarte, para dibujarte, para amasarte, para adorarte, para beberte, para dejarte correr, para sentirte, para gozar, para ti, en una palabra, mis manos fueron creadas para Ti.
(amanita ©)

La mías fueron creadas para dibujar frases, y contar palabras. No para llenarse de callos, ni para bañarse de sangre... pero ahora son torpes, y vagas... y ya no quieren ser parte de mi, sino parte de nada.
¡¡VAYA SUERTE QUE TENDRÁ A QUIEN LE HAYAN TOCADO!!
Una historia bonita, fíjate Amanita que de una cosa tan simple como son las manos has sacado un bonito relato ¡que imaginación tienes! no dejaré de sorprenderme al igual que un niño por tantas y tantas cosas que me encuentro por estos entresijos perdidos, no se, no se porque me dan que a esas manos le gustan la danza, igual son cosas mías pero te diré una cosa la intuición pocas veces me falla.
Un beso princesa puesto de rodillas y ¡como no! es esas lindas manos, como a su alteza corresponde
Que hermoso relato!!
Cuanta imaginacion!!
Dios bendiga el don que puso en ti querida!!
No solo en tus manos, sino en tu corazon!!!
un saludo
yo
Todavia estoy con gesto enfurruñado, por que tú relato se acabo y yo queria seguir leyendote e imaginado en mis manos, todo ese derroche de imaginación del que la naturaleza te ha dotado. Pero me ire con viento fresco, pero agradecida por haber llegado hastas tu blog y dejarme compartir la magia que habita en ti. Un beso de Acharia